Conformacion de la sociedad humana

Conformacion de la sociedad humana

Cómo influye la sociedad en el comportamiento de un individuo

Imagina dos plantas de la misma especie que crecen en dos entornos diferentes. Una de ellas se planta en una zona protegida del interior, con un suelo suave y rico y agua moderada. Otra crece en un acantilado rocoso cerca del mar con vientos implacables. Podemos imaginar que el arbusto del interior puede crecer más erguido y tener una forma determinada, mientras que el arbusto cercano al agua puede crecer inclinado por estar azotado por el viento y quizás podría tener un patrón radicular muy diferente para adaptarse al terreno.
Al igual que las diferencias en el suelo, el agua, el viento y la exposición al sol pueden afectar al crecimiento a largo plazo de un arbusto o un árbol, lo mismo ocurre con los seres humanos.  Esta sencilla analogía puede ayudarnos a entender los diferentes agentes que dan forma a nuestros jóvenes.
En entradas anteriores, he hablado de las influencias de la educación en la próxima generación. La educación no es más que un factor entre los muchos que cultivan a los jóvenes. Al igual que el arbusto, hay muchos otros elementos que ayudan a formar a una persona, como son: los padres, las relaciones con los compañeros, otras relaciones de mentor/entrenador, los medios de comunicación (televisión, redes sociales, música), las interacciones en línea y otras influencias culturales con personas, objetos y sistemas, algunos con una influencia más deseable que otros.

Cómo te afecta la sociedad como persona

Las pandemias víricas han contribuido a la evolución humana. Los virus y las infecciones bacterianas han homogeneizado la población humana mediante la transferencia de genes. Las arqueas y sus viroides de ARN constituyen el eje del mecanismo de transferencia de genes. Esto lleva a la globalización del habla, el pensamiento y la cultura por medio de epidemias víricas y la correspondiente transferencia de genes. Las epidemias víricas humanas son un prerrequisito necesario para la evolución de la cultura humana. Las epidemias víricas homogeneizan a la población humana formando grupos de casta, religión, nacionalidades y cultura. Los consorcios de cuasiespecies de ARN viroidal subyacen a este mecanismo de evolución. Así, las enfermedades víricas contribuyen a la cultura, el comportamiento, la dieta, los hábitos alimentarios y la sexualidad. Así, la transferencia de genes mediada por virus es un importante mecanismo sociológico humano. Los consorcios de cuasiespecies de ARN arqueoideos y su recombinación con virus de ARN y ADN no relacionados y su integración en el genoma humano por la transcriptasa inversa del HERV constituyen la base de este fenómeno. Las infecciones retrovirales han contribuido a la génesis de la esquizofrenia, la función cortical y la evolución de la conciencia. Las pandemias virales contribuyen así a la identidad y las diferencias de las poblaciones.

Cómo la sociedad moldea el yo

Desde que el ser humano existe, hemos vivido en y con la naturaleza. Pero, ¿qué significa la naturaleza en el Antropoceno? ¿Se trata de un bosque urbano o de la naturaleza desinhibida de las tierras del fondo? ¿Existe la naturaleza sin su contrapartida humana, la cultura? Incluso antes del Antropoceno, los humanos utilizaban e interpretaban la naturaleza. Nuestras concepciones de la naturaleza son muy variadas y han cambiado a lo largo del tiempo. La naturaleza no sólo nos proporciona lo que necesitamos para nuestra vida diaria, con alimentos y recursos; también es un lugar para relajarse, una fuente de inspiración y de sueños. Incluso en el acelerado mundo del Antropoceno, estar conectado a la naturaleza se considera algo por lo que merece la pena luchar, aunque ya no sepamos exactamente qué es la «naturaleza».
En el Antropoceno, no existe la naturaleza sin los humanos: investigamos la naturaleza, la utilizamos, la controlamos y la alteramos. Las formas en que podemos afectar a la naturaleza han aumentado constantemente y nuestras acciones dejan marcas profundas, a menudo duraderas. Las catástrofes naturales, como las inundaciones y las sequías, se consideran hoy en día una prueba del impacto humano sobre la Tierra. Lo que pensamos cuando imaginamos la «naturaleza» es, en gran medida, un nuevo tipo de naturaleza remodelada culturalmente.

Cómo influye la sociedad en los individuos

Pero estas acciones no están exentas de consecuencias. Aparte de las crisis climáticas y ecológicas en desarrollo, la forma en que los individuos, las empresas y los Estados se relacionan con la tierra construye sus identidades. Cuando estas identidades se ponen en tela de juicio, pueden definir los escenarios políticos. Como demuestran mis investigaciones en curso en la India, no sólo somos nosotros los que damos forma a la tierra, sino que la tierra también nos da forma a nosotros.
Cuando los humanos emprendemos grandes proyectos de desarrollo, literalmente damos forma a la tierra. Al nivelar la tierra, excavar o eliminar elementos antiguos como las rocas, la manipulamos físicamente. También alteramos las poblaciones microbianas, animales, vegetales y humanas que existían antes.
Está claro que el ser humano rehace la tierra para satisfacer sus necesidades. Pero este proceso de influencia no va sólo en una dirección. Nuestras relaciones con la tierra pueden remodelar fundamentalmente nuestros gobiernos, mercados, políticas y sociedades.
Los terrenos urbanizables se consideran a menudo como un espacio desperdiciado. Pero esas tierras suelen tener una larga historia de apoyo a los seres humanos y a la vida silvestre. Mi investigación indica que la tierra en la que se construyó el proyecto de cemento albergaba una serie de comunidades de pescadores, pastores, recolectores de productos forestales y agricultores, así como una amplia gama de animales y plantas, y almacenes naturales de carbono vitales, como los manglares.

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