Un hecho histórico diferentes perspectivas prepa en linea

Ejemplos de multiperspectividad

La exploración de múltiples perspectivas (lo que se conoce como “multiperspectividad” en algunas partes de Europa) requiere la incorporación de materiales fuente que reflejen diferentes puntos de vista de un acontecimiento histórico. En las últimas décadas, académicos y educadores han empezado a cuestionar la validez de los relatos históricos singulares (unilaterales). En lugar de centrarse únicamente en los grupos y comunidades dominantes, recomiendan emplear múltiples perspectivas. Una de las razones es el aumento de la diversidad y el pluralismo cultural, ya que muchos grupos -mujeres, pobres, minorías étnicas, etc.- han sido ignorados en los relatos históricos tradicionales.
Otra razón es la disciplina. Al fin y al cabo, los buenos historiadores no se conforman con una sola perspectiva sobre un tema histórico, sino que reúnen muchas versiones (a veces opuestas) de una historia para construir una interpretación precisa. Como explica Ann Low-Beer, “en la historia, las perspectivas múltiples son habituales y tienen que contrastarse con las pruebas, y tenerse en cuenta en los juicios y las conclusiones”.
He aquí un ejemplo de uso de múltiples perspectivas: Al estudiar los viajes de descubrimiento, los alumnos no sólo aprendían sobre exploradores como Colón, sino sobre los pueblos que habían sido “descubiertos”. El historiador Jon Wiener, que escribe en American History 101 en la revista Slate, ofrece el siguiente ejemplo:

La multiperspectividad es una cualidad de la interpretación histórica

Uno de los problemas más comunes a la hora de ayudar a los alumnos a convertirse en lectores reflexivos de la narrativa histórica es la compulsión que sienten los estudiantes por encontrar la única respuesta correcta, el único hecho esencial, la única interpretación autorizada. “¿Estoy en el camino correcto?” “¿Es esto lo que quieres?”, preguntan. O, lo que es peor, se apresuran a dar por concluido el tema y reportan como verdades evidentes los hechos o conclusiones presentados en el documento o texto.
Estos problemas están profundamente arraigados en las formas convencionales en que los libros de texto han presentado la historia: una sucesión de hechos que marchan directamente hacia un resultado establecido. Para superar estos problemas es necesario utilizar algo más que una sola fuente: libros de historia distintos de los de texto y una rica variedad de documentos y artefactos históricos que presentan voces, relatos e interpretaciones o perspectivas alternativas sobre el pasado.
Los alumnos tienen que darse cuenta de que los historiadores pueden diferir en cuanto a los hechos que incorporan en la elaboración de sus relatos y también en cuanto a la interpretación de esos hechos. Por tanto, se suele entender por “historia” lo que ocurrió en el pasado; pero la historia escrita es un diálogo entre historiadores, no sólo sobre lo que ocurrió sino sobre el porqué y el cómo se desarrollaron los acontecimientos. El estudio de la historia no consiste sólo en recordar respuestas. Requiere seguir y evaluar argumentos y llegar a conclusiones utilizables, aunque sean provisionales, a partir de las pruebas disponibles.

Ejemplos de diferentes perspectivas en la historia

Cuando empezamos a trabajar en Profesores para una nueva era, una iniciativa patrocinada por Carnegie y destinada a reforzar la formación del profesorado, pensábamos que sabíamos un par de cosas sobre nuestra disciplina. Sin embargo, cuando empezamos a leer obras como Historical Thinking and Other Unnatural Acts, de Sam Wineburg, nos encontramos con un reto inesperado.1 Si nuestra comprensión del pasado constituía una especie de conocimiento artesanal, ¿cómo podíamos destilar y comunicar a los estudiantes universitarios los hábitos mentales que nosotros y nuestros colegas habíamos desarrollado a lo largo de años de aprendizaje, pertenencia al gremio y práctica diaria para que ellos, a su vez, pudieran impartir estos hábitos en las aulas del K-12?
La idea del cambio a lo largo del tiempo es quizá la más fácil de entender de las C. Los estudiantes reconocen fácilmente que empleamos y luchamos con tecnologías que no estaban al alcance de nuestros antepasados, que vivimos con leyes diferentes y que disfrutamos de actividades culturales distintas. Por otra parte, los estudiantes también observan que algunos aspectos de la vida siguen siendo los mismos a lo largo del tiempo. Muchos europeos celebran muchas de las mismas fiestas que hace trescientos o cuatrocientos años, por ejemplo, y a menudo utilizan los mismos rituales y palabras para señalar el significado de un día. La continuidad forma parte, pues, de la idea de cambio en el tiempo.

La multiperspectividad en la historia

Cuando empezamos a trabajar en Teachers for a New Era, una iniciativa patrocinada por Carnegie y destinada a reforzar la formación del profesorado, pensábamos que sabíamos un par de cosas sobre nuestra disciplina. Sin embargo, cuando empezamos a leer obras como Historical Thinking and Other Unnatural Acts, de Sam Wineburg, nos encontramos con un reto inesperado.1 Si nuestra comprensión del pasado constituía una especie de conocimiento artesanal, ¿cómo podíamos destilar y comunicar a los estudiantes universitarios los hábitos mentales que nosotros y nuestros colegas habíamos desarrollado a lo largo de años de aprendizaje, pertenencia al gremio y práctica diaria para que ellos, a su vez, pudieran impartir estos hábitos en las aulas del K-12?
La idea del cambio a lo largo del tiempo es quizá la más fácil de entender de las C. Los estudiantes reconocen fácilmente que empleamos y luchamos con tecnologías que no estaban al alcance de nuestros antepasados, que vivimos con leyes diferentes y que disfrutamos de actividades culturales distintas. Por otra parte, los estudiantes también observan que algunos aspectos de la vida siguen siendo los mismos a lo largo del tiempo. Muchos europeos celebran muchas de las mismas fiestas que hace trescientos o cuatrocientos años, por ejemplo, y a menudo utilizan los mismos rituales y palabras para señalar el significado de un día. La continuidad forma parte, pues, de la idea de cambio en el tiempo.

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