Elementos de existencia y validez del contrato

Elementos de existencia y validez del contrato

Encuentro de mentes

He impartido algunas charlas sobre Obligaciones y Contratos, en colaboración con el Departamento de Comercio e Industria, a empresarios de empresas de nueva creación. Me he dado cuenta de que una de las ideas erróneas más comunes es que «los contratos deben constar siempre por escrito, de lo contrario no hay contrato que valga».
El Código Civil define el contrato como «un encuentro de voluntades entre dos personas por el que una se obliga, con respecto a la otra, a dar algo o a prestar algún servicio». Para que haya un contrato válido, deben estar presentes estos tres elementos: consentimiento, objeto y causa.
De nuevo, una apariencia escrita o cualquier forma de documentación no es un elemento de un contrato válido. Siempre que un acuerdo satisfaga los tres elementos mencionados, entonces existe un contrato válido, independientemente de que esté o no por escrito.
Por esta razón, un contrato es un contrato cualquiera que sea su forma, a menos que la ley exija que sea por escrito para que sea válido o exigible. Así, un contrato de trabajo, o las transacciones sobre nuestras necesidades cotidianas no necesitan estar por escrito.

Comentarios

A diferencia de muchas áreas del derecho que restringen o limitan la conducta, el derecho contractual es un área del derecho que amplía las libertades al dar la oportunidad a las partes de negociar y establecer relaciones voluntarias mutuamente beneficiosas en las que los términos de los acuerdos son regulados, en su mayor parte, por las partes.    Siempre que las partes de un contrato lo establezcan de acuerdo con las normas básicas del derecho contractual, las partes pueden establecer su acuerdo como deseen.
Dicho lo anterior, algunos contratos pueden contener desigualdades cuando una parte ha influido en el acuerdo mediante el uso de un poder de negociación ventajoso.    Cuando una parte de un acuerdo carece de poder, influencia o conocimiento, pueden surgir acuerdos contractuales injustos.    Aunque existen normas de derecho contractual para garantizar la equidad, los tribunales suelen ser reacios a perturbar los acuerdos.
Una oferta es la promesa tentativa que inicia las negociaciones contractuales.    Es cuando una de las partes de un contrato inicia e indica su deseo de entablar una relación con otra parte.    Una oferta puede hacerse por escrito, de forma oral o simplemente con una conducta (por ejemplo, un hombre que saluda con la mano para llamar a un taxi está haciendo una oferta para conseguir servicios de transporte).    También es interesante señalar que la mera invitación a celebrar un contrato no equivale a una oferta.    Una tienda que publica un catálogo de productos con sus precios está invitando a comprar en lugar de hacer una oferta de venta.    Esta visión de lo que equivale a una oferta es necesaria para evitar que un minorista corra el riesgo de «incumplimiento de contrato» en caso de que un número excesivo de personas desee comprar productos cuya oferta puede ser limitada.

Elementos de un contrato válido

A diferencia de muchas áreas del derecho que restringen o limitan la conducta, el derecho contractual es un área del derecho que amplía las libertades al dar la oportunidad a las partes de negociar y establecer relaciones voluntarias mutuamente beneficiosas en las que los términos de los acuerdos son regulados, en su mayor parte, por las partes.    Siempre que las partes de un contrato lo establezcan de acuerdo con las normas básicas del derecho contractual, las partes pueden establecer su acuerdo como deseen.
Dicho lo anterior, algunos contratos pueden contener desigualdades cuando una parte ha influido en el acuerdo mediante el uso de un poder de negociación ventajoso.    Cuando una parte de un acuerdo carece de poder, influencia o conocimiento, pueden surgir acuerdos contractuales injustos.    Aunque existen normas de derecho contractual para garantizar la equidad, los tribunales suelen ser reacios a perturbar los acuerdos.
Una oferta es la promesa tentativa que inicia las negociaciones contractuales.    Es cuando una de las partes de un contrato inicia e indica su deseo de entablar una relación con otra parte.    Una oferta puede hacerse por escrito, de forma oral o simplemente con una conducta (por ejemplo, un hombre que saluda con la mano para llamar a un taxi está haciendo una oferta para conseguir servicios de transporte).    También es interesante señalar que la mera invitación a celebrar un contrato no equivale a una oferta.    Una tienda que publica un catálogo de productos con sus precios está invitando a comprar en lugar de hacer una oferta de venta.    Esta visión de lo que equivale a una oferta es necesaria para evitar que un minorista corra el riesgo de «incumplimiento de contrato» en caso de que un número excesivo de personas desee comprar productos cuya oferta puede ser limitada.

4 requisitos para un contrato válido

En pocas palabras, el aspecto puro de un contrato válido implica la reunión de dos partes que ponen por escrito un acuerdo que define vívidamente las obligaciones específicas, que son ejecutadas por las partes mencionadas, en el que el contrato se considera válido teniendo en cuenta la ejecutabilidad del acuerdo escrito.
Por ejemplo, cuando A y B llegan a un acuerdo en el que A propone comprar un coche a B por una suma de 1.000 euros y éste acepta la propuesta de A, el acuerdo se considerará un contrato jurídicamente vinculante.

Acerca del autor

admin

Ver todos los artículos