Mito de eco y narciso

Mito de eco y narciso

Eco y los narcisospintura de john william waterhouse

Eco era una hermosa ninfa, aficionada a los bosques y las colinas, donde se dedicaba a los deportes de bosque. Era una de las favoritas de Diana, y la acompañaba en sus persecuciones. Pero Eco tenía un defecto: era aficionada a hablar, y tanto en las charlas como en las discusiones, tenía la última palabra.
Un día Juno buscaba a su marido, que, según temía, se divertía entre las ninfas. Eco, con su charla, consiguió retener a la diosa hasta que las ninfas escaparon. Cuando Juno lo descubrió, sentenció a Eco con estas palabras: «Perderás el uso de esa lengua con la que me has engañado, excepto para ese propósito que tanto te gusta: responder. Seguirás teniendo la última palabra, pero no el poder de hablar primero».
Esta ninfa vio a Narciso, un bello joven, mientras perseguía en las montañas. Ella lo amaba y seguía sus pasos. Oh, cómo deseaba dirigirse a él con los acentos más suaves y ganarle para conversar, pero no estaba en su mano.
Esperaba con impaciencia que él hablara primero, y tenía preparada su respuesta. Un día, el joven, al separarse de sus compañeros, gritó en voz alta: «¿Quién está aquí?». Eco respondió: «Aquí». Narciso miró a su alrededor, pero al no ver a nadie, gritó: «Ven». Eco respondió: «Ven». Como no vino nadie, Narciso volvió a llamar: «¿Por qué me rehuyes?». Eco hizo la misma pregunta. «Unámonos», dijo el joven.

Narciso

En este episodio del podcast, hablamos del mito de Narciso, ese hermoso joven que se enamoró de su propio reflejo, y de la ninfa Eco, cuya obsesión por Narciso la llevó a su propia disolución.Adoro este mito, no porque Narciso sufra por su ego o su orgullo, sino porque creo que hay un mensaje más profundo en esta historia: un mensaje sobre el adormecimiento, la obsesión y el deseo humano, un mensaje que creo que la mayoría de la gente pasa por alto… Desplácese hacia abajo para ver las notas del programa y la transcripción.
Te veo. Te veo. Te veo. Así que muchas gracias por escuchar hoy. Si quieres descargar la transcripción de este episodio, o suscribirte a los Pergaminos mensuales, que es un boletín que envío una vez al mes, para que seas el primero en conocer los próximos proyectos o los nuevos acontecimientos en A Temple Wild, te invito a visitar atemplewild.com. Espero que tengas un buen día y nos vemos la próxima vez.

Sísifo

La historia de Eco y Narciso es uno de los relatos más perdurables de la mitología griega, y la historia de amor propio y no correspondido se ha contado y adaptado durante muchos cientos de años.
Eco era una ninfa de Oreiad del monte Cithaeron, en Beocia. Los padres de la ninfa de la montaña nunca se aclaran, pero fue educada en la música por las Musas Jóvenes.  Hermosa por derecho propio, Eco fue perseguida tanto por Apolo como por Pan, pero rechazó sus avances, y aunque Zeus no persiguió a Eco, se sirvió de la ninfa de la montaña. Mientras que Zeus se divertía con otras ninfas, Eco hablaba durante horas con Hera, distrayendo a la diosa de las indiscreciones de Zeus.  Hera acabó reconociendo el papel que estaba desempeñando Eco en la facilitación de los asuntos de su marido, por lo que Hera maldijo a Eco para que dejara de tener voz propia, y la ninfa sólo pudiera repetir las palabras de los demás.
Narciso era un apuesto joven de la ciudad de Tespia, en Beocia, y generalmente se le consideraba hijo del potamoi Cefiso y de la oceánide Liriope, aunque ocasionalmente se nombraba a Narciso como hijo de Endimión y Selene.  Cuando todavía era un niño, el vidente ciego Tiresias hizo una profecía según la cual Narciso tendría una larga vida sólo mientras no se «conociera a sí mismo», aunque el significado de esto no está del todo claro. Podría traducirse como que Narciso no debía mirarse a sí mismo, lo que encaja con la caída de Narciso, pero igualmente podría interpretarse como que Narciso debía permanecer humilde.  Narciso crecería hasta convertirse en uno de los más bellos de todos los mortales, con una belleza a la altura de Endymion, Adonis o Jacinto.  Narciso se convertiría en un cazador de ciervos, pero su belleza le granjeó muchos admiradores tanto masculinos como femeninos, y tanto mortales como inmortales.

Poema de narciso y eco

La historia de Eco y Narciso es una de las más famosas de toda la mitología clásica. Pero, en realidad, se trata de un caso en el que se juntan varios mitos diferentes. Narciso se ha convertido en sinónimo de amor propio, y el adjetivo «narcisista» y el sustantivo «narcisismo» se han acuñado para describir el tipo de comportamiento que él mismo exhibía.
La mujer que le amaba, por su parte, tiene un nombre curioso: Eco. Sin embargo, Eco tiene su propia historia, y sólo fue asociada a Narciso por los romanos, y no por los griegos originales, que idearon las figuras de Eco y Narciso.
Narciso era un hermoso joven, hijo del dios Cefiso y de una ninfa llamada Leiriope. Tiresias, el vidente o profeta ciego que aparece a menudo en los mitos griegos para advertir a los personajes de que no hagan determinadas cosas, profetizó que Narciso viviría hasta ser un anciano siempre que no se mirara a sí mismo.
El problema, sin embargo, era que Narciso era hermoso, tanto que todos los chicos y chicas que lo veían quedaban impactados por su belleza y lo deseaban. Muchos de ellos se consumían en un amor no correspondido y en la desesperación porque él los ignoraba, y algunos morían de pena.

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