Modelos economicos de mexico de 1940 a 1982

Modelos economicos de mexico de 1940 a 1982

Cronología de la historia económica de méxico

El milagro mexicano es un término que se utiliza para referirse a la estrategia de desarrollo del país hacia el interior que produjo un crecimiento económico sostenido. Se considera una época dorada del capitalismo en la economía mexicana en la que la economía mexicana crecía un 4% cada año[1][2] Fue un plan económico estabilizador que provocó un crecimiento medio del 6,8% y un aumento de la producción industrial del 8% con una inflación que sólo se mantuvo en el 2,5%. Aproximadamente a partir de la década de 1940, el gobierno mexicano comenzaría a poner en marcha el plan económico que llamarían «el milagro mexicano»[3], que provocaría un boom económico a partir de 1954 que duraría unos 15 años hasta 1970. En México, el término económico utilizado es «Desarrollo estabilizador»[4] o «Stabilizing Development».
Un factor importante que contribuyó al crecimiento sostenido en el periodo 1940-1970 fue la reducción de la agitación política, especialmente en torno a las elecciones nacionales, con la creación de un partido único y dominante. En 1946, el partido fundado por Plutarco Elías Calles tras el asesinato del presidente electo Álvaro Obregón en 1928 cambió su nombre por el de Partido Revolucionario Institucional. Con la elección presidencial del partido en 1946, Miguel Alemán Valdés, México eligió su primer presidente civil desde Francisco I. Madero en 1911. Con las siguientes elecciones de Adolfo Ruiz Cortines (1952-58), Adolfo López Mateos (1958-64) y Gustavo Díaz Ordaz (1964-70), no hubo oposición política que impugnara la aplicación de los programas económicos del gobierno.

Por qué crece hoy la economía del norte de méxico

La historia económica de México se ha caracterizado desde la época colonial por la extracción de recursos, la agricultura y un sector industrial relativamente poco desarrollado. Las élites económicas del periodo colonial eran predominantemente de origen español, activas como comerciantes transatlánticos y propietarios de minas de plata y que diversificaban sus inversiones con las haciendas. El sector más numeroso de la población eran los agricultores de subsistencia indígenas, que vivían principalmente en el centro y el sur.
La Nueva España fue concebida por la corona española como proveedora de riqueza a Iberia, lo que se consiguió con las enormes minas de plata. Una economía colonial para abastecer de alimentos y productos de la ganadería, así como una industria textil nacional, significaba que la economía abastecía gran parte de sus propias necesidades. La política económica de la Corona hizo tambalear la lealtad de las élites nacidas en América hacia España cuando, en 1804, instituyó una política para hacer que los titulares de hipotecas pagaran inmediatamente el principal de sus préstamos, amenazando la posición económica de los propietarios de tierras con problemas de liquidez[1] La independencia de México en 1821 fue económicamente difícil para el país, con la pérdida de su suministro de mercurio procedente de España en las minas de plata[2].

¿cómo repercute el colonialismo en la economía mexicana actual?

Durante la mayor parte de su larga historia, las fronteras de México han sido cambiantes, aunque ampliamente estables. El México colonial se extendía básicamente desde Guatemala, a través de lo que hoy es California y el suroeste de Estados Unidos, y vagamente hasta el noroeste del Pacífico.    Así se mantuvo durante más de tres siglos[3]. La gran conmoción llegó al final de la Guerra de 1847 («la Guerra México-Estadounidense» en la historia de Estados Unidos). El Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848) puso fin a la guerra, pero al hacerlo, cedió a Estados Unidos la mitad del antiguo territorio mexicano -recordemos que Texas se había perdido en 1836-. La frontera norte corría ahora sobre una línea que comenzaba con el Río Grande hasta El Paso, y de ahí más o menos hacia el oeste hasta el Océano Pacífico al sur de San Diego. Con un ajuste importante en 1853 (la Compra de Gadsden o Tratado de la Mesilla) y otros menores después, debido al desplazamiento del Río Grande, ahí ha permanecido.
Antes de la llegada de los europeos, México era un conglomerado de etnias y ciudades-estado cuyas propias fronteras eran inestables. Antes de la aparición del más poderoso de estos estados en el siglo XV, la llamada Triple Alianza (popularmente «Imperio Azteca»), Mesoamérica estaba formada por regiones culturales determinadas por las élites políticas y por esferas de influencia dominadas por grandes centros ceremoniales como La Venta, Teotihuacán y Tula.

Mexico’s economy during the great depression

After a critical assessment of both Thirlwall’s long-run growth model and Clavijo’s and Ros’s (2015) model in which capital accumulation determines output growth, this paper displays an alternative model where capital accumulation and the growth rate of capital productivity determine the long-run growth rate of output which is consistent with a constant position of the balance of payments as a percentage of GDP. Then, the latter is applied to inquire the causes accounting for Mexico’s low economic growth rate during 1982-2014. We conclude, on empirical grounds, that the sharp decline in the internal demand for domestic goods and both the rates of net capital accumulation and capital productivity played a major role in the slowdown of the Mexican economy. The income elasticities of the demand for exports and imports also played a role, albeit to a lesser extent.
In this paper we contrast the model of Thirlwall (1979) and that of Clavijo and Ros (2015) that offer dichotomous explanations of long-run economic growth. We further propose a model in which capital accumulation and the growth rate of capital productivity determine the long-run economic growth rate consistent with a constant balance of payments position as a percentage of GDP. We apply this model to explain the causes of the slow growth of the Mexican economy during the 1982-2014 period. Our empirical analysis leads us to the conclusion that the drastic decline in domestic demand for domestic goods and in the rates of net capital accumulation and capital productivity is significant in explaining the stagnation of the Mexican economy. Likewise, the income elasticities of demand for exports and imports also explain, albeit to a lesser extent, this stagnation.

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