Horizonte cultural de los mayas

Astrónomos mayas

La cultura maya se asocia a menudo con la agricultura y con extraordinarias ciudades interiores llenas de fascinante arquitectura. Sin embargo, nuevas investigaciones demuestran que este pueblo también era un sofisticado navegante. Ilustración de Mark Garrison
Vista Alegre, una ciudad en ruinas cerca del extremo norte de la península de Yucatán (México), fue en su día un animado puesto de avanzada. Decenas de canoas abarrotaban el puerto, cargadas de tintes del oeste, jade del sur y obsidiana de montañas situadas a cientos de kilómetros. El sonido de las caracolas que sonaban periódicamente cortaba el aire: una alerta de los centinelas que oteaban el horizonte desde plataformas sujetas a estructuras de piedra. La llamada indicaba la llegada de un barco para comerciar o, tal vez, para saquear.
En la ciudad, el olor a pescado flotaba en el aire mientras los pescadores se apresuraban con sus capturas a cuestas. Pasaron por delante de un hombre que cortaba una pila de conchas decorativas en tamaños portátiles para la siguiente canoa. En otra cabaña, una mujer utilizaba sal de un pueblo del sur para secar el pescado recién capturado que luego se enviaría a ciudades lejanas. Y mientras tanto, el humo de una hoguera en lo alto de una pirámide guiaba a los exhaustos viajeros del océano hacia un puerto seguro.

San juan teotihuacán

En Guatemala, la relación entre los pueblos indígenas del presente y los «magníficos» mayas del pasado suele ser objeto de debate. La perspectiva general, vigente desde el siglo XVIII, es que los pueblos indígenas actuales de Guatemala no tienen ninguna relación con los mayas, y que no son sus descendientes. Las identidades cambian con el tiempo, pero los grupos mantienen conexiones con sus historias como los indígenas de hoy, que son mayas, mantienen vínculos con los antiguos mayas.
De todas las lenguas indígenas que se hablan en Guatemala, las lenguas derivadas de los mayas son las más extendidas. Todas las lenguas derivan del protomaya, que se hablaba en las tierras altas del noroeste del país hace cuatro mil años. Y, de las aproximadamente treinta lenguas derivadas que se hablan actualmente, más de dos tercios se hablan en Guatemala. De ellas, las que forman parte de la rama k’iche’an -como el k’iche’, el kaqchikel, el q’eqchi’ y el tz’utujil- son habladas por más de la mitad de la población maya actual. Sólo el k’iche’ (el más común) es compartido por alrededor de 1,5 millones de personas.

Olmecas

La cultura maya es una de las culturas antiguas más importantes del mundo, data del año 2500 d.C. y se sabe que los primeros asentamientos se dieron en la región de Guatemala. Posteriormente se trasladan a México, llevando a cabo la construcción de grandes ciudades en el periodo clásico (del 300 al 900 d.C.), como Palenque, Calakmul, Dzibanché, Coba, Chichen Itza, entre otras.
Los mayas alcanzaron su esplendor en el periodo clásico, época en la que contaron con las condiciones climáticas adecuadas que les ayudaron a desarrollar sus conocimientos en arquitectura, pintura, escultura, matemáticas, astrología y astronomía. En cuanto a los conocimientos astronómicos, los mayas los desarrollaron a través de la observación y pudieron conocer y darse cuenta de que todo en el cielo era cíclico, es decir que los diferentes movimientos de los planetas se repetían después de cada tiempo determinado; conocimiento que les sirvió para la construcción de sus 17 diferentes calendarios, como el solar, el lunar, el de cuenta corta, el de cuenta larga; así como el calendario de Venus.

Horizonte cultural de los mayas del momento

Mesoamérica es el área definida por culturas contiguas relacionadas desde las zonas áridas del norte de México hasta las zonas tropicales de Guatemala y Honduras en el sur.    La zona abarca una gran diversidad ecológica, lingüística y cultural.    Es una de las regiones del mundo donde la revolución agrícola surgió de forma independiente, y las grandes civilizaciones de Mesoamérica se construyeron sobre alimentos como el maíz, las judías y la calabaza.
Quizá el artefacto más omnipresente en América sea la figurilla. Hechas de cerámica, piedra y madera, estas fascinantes esculturas representan a personas y animales reales y mitológicos.    A partir del año 1500 a.C., las figurillas se encuentran individualmente y en conjuntos, dispuestas para representar escenas de la vida cotidiana.    Las primeras figurillas eran sólidas, algunas con detalles aplicados, y más tarde algunas fueron hechas con molde.    A partir del año 1200 a.C., aproximadamente, aparecen vasijas de cerámica hueca finamente elaboradas con formas humanas, animales y vegetales.    Algunas escenas representan el juego de pelota mesoamericano, con los campos de juego, los jugadores y los espectadores. Otras figurillas se encuentran individualmente en lugares públicos y zonas residenciales privadas. Parecen haber funcionado como talismanes o amuletos de la buena suerte, como ofrendas y como representaciones de los antepasados difuntos.

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