Coatlicue y la virgen de guadalupe

La tilma de tonantzin

Todavía me fascina este “milagro” – he visto la tilma desde la distancia en la antigua Basílica de la Ciudad de México. He leído sobre el complejo arte en una tela tan clara que se podía ver a través de ella, ya que era una tela hecha de fibras de cactus y típica de la ropa de los más pobres. Puede que no sea creyente, pero hay una fuerza en la historia que no se satisface con una simple explicación.    Esta es una reflexión que escribí hace unos años para la revista CORPUS.
Siempre me ha gustado la historia de Guadalupe. Conocí a mi esposa, Anne Marie, en México, en el verano de 1969, cuando ambos éramos estudiantes universitarios, y en aquel momento vimos la imagen sagrada en la antigua Basílica que se hundía en el lecho del lago de la antigua ciudad de Tenochitlán. Más tarde, como misionero en Sudamérica, estudié la importancia de los resplandores marianos como Luján en Argentina, Caacupé en Paraguay y Copacabana en Bolivia, que sustituyeron a las figuras de la diosa madre tierra en las culturas anteriores a la conquista. Coatlicue es la diosa azteca de la vida y la muerte, una doncella virgen que fue milagrosamente fecundada y dio a luz a Quetzalcóatl y a otras numerosas deidades. No estaba de moda con su collar de corazones humanos y su falda de serpientes.

Tonantzin guadalupe

Grabaciones de audio que incluyen entrevistas, música y programas informativos relacionados con la comunidad mexicano-americana y sus preocupaciones en las series “The Mexican American Experience” y “A esta hora conversamos” de la Longhorn Radio Network, 1976-1982.
Alicia González, profesora de folclore en la Universidad de Texas en Austin, analiza la imagen de la Virgen de Guadalupe y su papel en la unión y simbolización de la comunidad mexicana, desde su aparición en 1531 hasta el movimiento de los campesinos. La Virgen de Guadalupe se le apareció a Juan Diego en el siglo XVI, como mestiza. Su aparición simbolizó el sincretismo religioso que llegaría a marcar el catolicismo mexicano y facilitó la conversión de los aztecas.
González habla de las similitudes entre Nuestra Señora de Guadalupe y la diosa azteca Tonantzin o Coatlicue, cuyo templo se encontraba en Tepeyec, donde se apareció la Virgen. González también discute las alegaciones de que los misioneros españoles podrían haberla inventado para facilitar la conversión. La discusión explora la importancia de Nuestra Señora de Guadalupe como símbolo de la identidad y la unidad mexicana y cómo llegó a adquirir tal significado durante la Guerra de la Independencia de España. Sostiene que la aparición de la Virgen al humilde Juan Diego predijo su posterior importancia como símbolo de resistencia y lucha.

Nuestra señora de guadalupe, extremadura

Coatlaxopeuh es una palabra propuesta por el padre Mariano Jacobo Rojas de Tepoztlán como posible origen náhuatl de la palabra Guadalupe, el apelativo de la Virgen de Guadalupe[1] La sugerencia de una etimología náhuatl para el nombre de la Virgen formó parte de los debates indigenistas mexicanos de mediados del siglo XX, en los que destacados intelectuales reinterpretaron la historia mexicana con un renovado énfasis en la herencia indígena de la nación. Además de coatlaxopeuh, se han propuesto muchas otras etimologías náhuatl de Guadalupe, pero en la literatura devocional coatlaxopeuh sigue siendo la más aceptada[2].
La primera sugerencia de que la palabra “Guadalupe” se había originado como una interpretación errónea de una palabra náhuatl original fue hecha por el sacerdote Luís Becerra y Tanco en 1666[3], quien propuso que, dado que Juan Diego, a quien se le había aparecido la virgen, no hablaba español, y dado que la lengua náhuatl no tenía las consonantes sonoras “g” o “d”, era probable que el nombre hubiera sido originalmente una palabra náhuatl que luego los españoles escucharon erróneamente como Guadalupe. Propuso que el nombre original podría haber sido “tequantlanopeuh”, que tradujo como “La que se originó en la cima de las rocas”[2].

Tonantzin y la luna

“Cuando Nicolás Enríquez pintó esta copia de la Virgen de Guadalupe en 1773, era la imagen sagrada más venerada en la Nueva España. Aquí, la imagen milagrosa está rodeada por cuatro escenas que atestiguan su origen divino. En ellas se recogen las tres apariciones de la Virgen al indio Juan Diego en el Tepeyac, cerca de la ciudad de México, y culminan con la revelación de su imagen impresa en su manto. Una inscripción revela que esta copia fue santificada por el contacto con el original en 1789, dieciséis años después de ser pintada y cuatro años después de que su propietario regresara a España.” Imagen: Museo Metropolitano de Arte
La visión que se le apareció a Juan Diego fue la de una Virgen María de piel morena, con un modesto vestido azul cubierto de flores rojas. El manto que cubría su cabeza estaba adornado con estrellas, y a sus pies, un ángel y una luna creciente. Estaba iluminada y rodeada de rayos de sol. Esta es la descripción de la Virgen de Guadalupe, o, alternativamente, Nuestra Señora de Guadalupe.    Se le apareció por primera vez en una visión a Juan Diego, un pastor nahua recién convertido, en diciembre de 1531, en el Tepeyac, un pueblo en las afueras de la ciudad de México. (Los nahuas son un pueblo indígena de México y El Salvador, que históricamente incluye las culturas azteca y tolteca).

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