El perro y su reflejo

El perro y su reflejo tema

El perro y su reflejo (o la sombra en traducciones posteriores) es una de las Fábulas de Esopo y lleva el número 133 en el Índice Perry[1]. El original en lengua griega se volvió a contar en latín y así se difundió por toda Europa, enseñando la lección de contentarse con lo que se tiene y no renunciar a la sustancia por la sombra. También existen variantes indias del cuento. La moraleja del final de la fábula ha dado lugar a proverbios tanto en inglés como en francés y la historia se ha aplicado a diversas situaciones sociales.
Un perro que lleva un trozo de carne robado mira hacia abajo mientras camina junto a un arroyo o lo cruza y ve su propio reflejo en el agua. Al pensar que se trata de otro perro que lleva algo mejor, abre la boca para atacar al “otro” y, al hacerlo, deja caer lo que llevaba. Una alusión a esta historia en la obra del filósofo Demócrito, del siglo V a.C., nos da una idea de su antigüedad y de lo conocida que era. Hablando del insensato deseo humano de tener más, en lugar de contentarse con lo que se tiene, lo describe como “el perro de la fábula de Esopo”[2].

Significado simbólico del perro y su reflejo

Un perro llevaba un trozo de carne en la boca para comerlo tranquilamente en casa. En su camino tuvo que cruzar un puente sobre un arroyo. Al cruzar, miró hacia abajo y vio su propio reflejo en el agua. Pensando que era otro perro con otro trozo de carne, se decidió a comerlo también. Así que dio un chasquido a la sombra en el agua, pero al abrir la boca el trozo de carne se cayó, cayó al agua y se perdió.
Un perro, al que el carnicero había arrojado un hueso, se apresuraba a volver a casa con su premio tan rápido como podía. Al cruzar una estrecha pasarela, miró por casualidad hacia abajo y se vio reflejado en el agua tranquila como en un espejo. Pero el codicioso Perro creyó ver a un Perro de verdad que llevaba un hueso mucho más grande que el suyo.
Si se hubiera parado a pensar lo habría sabido mejor. Pero en lugar de pensar, dejó caer su hueso y se lanzó hacia el Perro en el río, sólo para encontrarse nadando por la vida para llegar a la orilla. Por fin consiguió salir y, mientras pensaba en el buen hueso que había perdido, se dio cuenta de lo estúpido que había sido el Perro.

La trama del perro y su reflejo

En este ejercicio de lenguaje contextualizado de 26 páginas, nos dirigimos al vocabulario de nivel 2, a los rasgos semánticos, a la sintaxis compleja y a las habilidades narrativas utilizando el contexto de actividades relacionadas con el contenido de una famosa fábula de Esopo, El perro y su reflejo.
Los niños tienen múltiples oportunidades de hablar sobre el contenido del cuento y compartirlo, utilizar el vocabulario y las estructuras gramaticales del cuento modelo, responder a preguntas de comprensión y volver a contar el cuento con un andamio.
La intervención lingüística contextualizada (CLI) es un enfoque de tratamiento que entrena múltiples objetivos o habilidades relacionadas con el currículo dentro de actividades que incluyen referencias ricas, significativas y coherentes a personas, objetos y acciones en el mundo (por ejemplo, Ukrainetz, 2006; Gillam et al., 2012).
El lenguaje se aprende mejor cuando los niños realizan actividades con participantes más capacitados que les proporcionan modelos y apoyo dentro de interacciones comunicativas auténticas. Una variedad de habilidades sociales, lingüísticas y cognitivas se aprenden simultáneamente, y no de forma aislada.

El perro y su reflejo lección moral

El perro y su reflejo (o la sombra en traducciones posteriores) es una de las fábulas de Esopo y lleva el número 133 en el Índice Perry[1] El original en lengua griega se volvió a contar en latín y así se difundió por toda Europa, enseñando la lección de contentarse con lo que se tiene y no renunciar a la sustancia por la sombra. También existen variantes indias del cuento. La moraleja del final de la fábula ha dado lugar a proverbios tanto en inglés como en francés y la historia se ha aplicado a diversas situaciones sociales.
Un perro que lleva un trozo de carne robado mira hacia abajo mientras camina junto a un arroyo o lo cruza y ve su propio reflejo en el agua. Al pensar que se trata de otro perro que lleva algo mejor, abre la boca para atacar al “otro” y, al hacerlo, deja caer lo que llevaba. Una alusión a esta historia en la obra del filósofo Demócrito, del siglo V a.C., nos da una idea de su antigüedad y de lo conocida que era. Hablando del insensato deseo humano de tener más, en lugar de contentarse con lo que se tiene, lo describe como “el perro de la fábula de Esopo”[2].

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