Place de infarto agudo al miocardio

Place de infarto agudo al miocardio

Tratamiento del infarto agudo de miocardio

El infarto agudo de miocardio es la necrosis miocárdica resultante de la obstrucción aguda de una arteria coronaria. Los síntomas incluyen malestar torácico con o sin disnea, náuseas y diaforesis. El diagnóstico se realiza mediante un ECG y la presencia o ausencia de marcadores serológicos. El tratamiento consiste en fármacos antiplaquetarios, anticoagulantes, nitratos, betabloqueantes, estatinas y terapia de reperfusión. En el caso del infarto de miocardio con elevación del segmento ST, la reperfusión de emergencia se realiza mediante fármacos fibrinolíticos, intervención percutánea u, ocasionalmente, cirugía de revascularización coronaria. En el caso del infarto de miocardio sin elevación del segmento ST, la reperfusión se lleva a cabo mediante una intervención percutánea o una cirugía de revascularización coronaria.
El IM agudo, junto con la angina inestable, se considera un síndrome coronario agudo. El IM agudo incluye tanto el infarto de miocardio sin elevación del segmento ST (IAMSEST) como el infarto de miocardio con elevación del segmento ST (IAMSEST). La distinción entre el IAMSEST y el IAMCEST es vital, ya que las estrategias de tratamiento son diferentes para estas dos entidades.

Síntomas del infarto agudo de miocardio

Un infarto de miocardio (IM), comúnmente conocido como ataque cardíaco, se produce cuando el flujo sanguíneo disminuye o se detiene en una parte del corazón, lo que provoca daños en el músculo cardíaco[1] El síntoma más común es el dolor o el malestar en el pecho, que puede extenderse al hombro, el brazo, la espalda, el cuello o la mandíbula[1] A menudo se produce en el centro o en el lado izquierdo del pecho y dura más de unos minutos[1] El malestar puede sentirse ocasionalmente como acidez. [Otros síntomas pueden ser dificultad para respirar, náuseas, sensación de desmayo, sudor frío o sensación de cansancio[1]. Alrededor del 30% de las personas tienen síntomas atípicos[8]. Las mujeres suelen presentarse sin dolor en el pecho y, en cambio, tienen dolor de cuello, de brazos o se sienten cansadas[11] Entre los mayores de 75 años, alrededor del 5% ha tenido un IM con pocos o ningún antecedente de síntomas[12]. Un IM puede causar insuficiencia cardíaca, latidos irregulares, shock cardiogénico o paro cardíaco[3][4].
La mayoría de los infartos de miocardio se producen por una enfermedad arterial coronaria[3]. Los factores de riesgo son la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, la falta de ejercicio, la obesidad, el colesterol elevado en sangre, la mala alimentación y el consumo excesivo de alcohol[5][6] La obstrucción completa de una arteria coronaria causada por la rotura de una placa aterosclerótica suele ser el mecanismo subyacente de un infarto de miocardio. [3] Los IM son causados con menos frecuencia por espasmos de las arterias coronarias, que pueden deberse a la cocaína, a un estrés emocional importante (conocido comúnmente como síndrome de Takotsubo o síndrome del corazón roto) y al frío extremo, entre otros. [13] [14] Hay una serie de pruebas que ayudan al diagnóstico, como los electrocardiogramas (ECG), los análisis de sangre y la angiografía coronaria [7] Un ECG, que es un registro de la actividad eléctrica del corazón, puede confirmar un IM con elevación del ST (IAMCEST), si hay elevación del ST [8] [15] Los análisis de sangre más utilizados son la troponina y, con menos frecuencia, la creatina quinasa MB [7].

Qué es el infarto agudo de miocardio

El diagnóstico de un infarto agudo de miocardio mediante ECG es una habilidad importante para los profesionales sanitarios, sobre todo por lo que está en juego para el paciente. Una de las complicaciones de utilizar el ECG para el diagnóstico del infarto de miocardio es que a veces resulta difícil determinar qué cambios son nuevos y cuáles son antiguos. Para los fines de este módulo de aprendizaje, supondremos que todos los cambios son nuevos para el paciente y, por lo tanto, representan un infarto agudo de miocardio.
Un síndrome coronario agudo puede incluir varias entidades clínicas que implican algún tipo de isquemia o infarto. En concreto, un síndrome coronario agudo incluye la angina inestable, el infarto de miocardio sin elevación del segmento ST y el infarto de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST). En ocasiones, el infarto de miocardio sin elevación del segmento ST se denomina infarto de miocardio sin onda Q y el IAMCEST se denomina infarto de miocardio con onda Q. Esto se debe a que el infarto de miocardio con elevación del segmento ST se asocia casi siempre a una onda Q patológica.

Causas del infarto agudo de miocardio

El shock cardiogénico (SC) es una emergencia médica resultante de un flujo sanguíneo inadecuado debido a la disfunción de los ventrículos del corazón[3][4][5][6][7] Los signos de un flujo sanguíneo inadecuado incluyen una baja producción de orina (<30 ml/hora), brazos y piernas fríos y un nivel de conciencia alterado. Las personas también pueden tener una presión arterial y una frecuencia cardíaca muy bajas.
Las causas del shock cardiogénico incluyen las cardiomiopatías, las arritmias y la mecánica. El SC se precipita con mayor frecuencia por un infarto agudo de miocardio[8]. El shock cardiogénico es un tipo de shock circulatorio en el que el flujo sanguíneo y el suministro de oxígeno para los tejidos biológicos son insuficientes para satisfacer las demandas metabólicas de oxígeno y nutrientes. El shock cardiogénico se define por una presión arterial baja sostenida con hipoperfusión tisular a pesar de una presión de llenado ventricular izquierda adecuada. Las personas pueden tener tipos combinados de shock. El shock, por definición, consiste en una circulación sanguínea inadecuada en el resto del cuerpo, lo que provoca daños en los órganos. Los órganos no reciben suficiente oxígeno y no pueden mantener adecuadamente su metabolismo celular.

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