Antecedentes historicos de la mecanica

Qué es la mecánica en la física

La mecánica (en griego: μηχανική) es el área de la física que se ocupa de los movimientos de los objetos físicos, más concretamente de las relaciones entre la fuerza, la materia y el movimiento[1] Las fuerzas aplicadas a los objetos dan lugar a desplazamientos, o cambios de posición de un objeto respecto a su entorno.
Esta rama de la física tiene sus orígenes en la antigua Grecia, con los escritos de Aristóteles y Arquímedes[2][3][4] (véase Historia de la mecánica clásica y Cronología de la mecánica clásica). A principios de la Edad Moderna, científicos como Galileo, Kepler y Newton sentaron las bases de lo que hoy se conoce como mecánica clásica.
En la Edad Media, las teorías de Aristóteles fueron criticadas y modificadas por varias figuras, empezando por Juan Filopón en el siglo VI. Un problema central fue el del movimiento de los proyectiles, que fue discutido por Hiparco y Filopón.
Sobre la cuestión de un cuerpo sometido a una fuerza constante (uniforme), el erudito judeo-árabe del siglo XII Hibat Allah Abu’l-Barakat al-Baghdaadi (nacido Nathanel, iraquí, de Bagdad) afirmó que una fuerza constante imparte una aceleración constante. Según Shlomo Pines, la teoría del movimiento de al-Baghdaadi era «la negación más antigua de la ley dinámica fundamental de Aristóteles [a saber, que una fuerza constante produce un movimiento uniforme], [y es, por tanto, una] anticipación de forma vaga de la ley fundamental de la mecánica clásica [a saber, que una fuerza aplicada de forma continua produce una aceleración]»[12] En el mismo siglo, Ibn Bajjah propuso que para cada fuerza hay siempre una fuerza de reacción. Aunque no especificó que estas fuerzas fueran iguales, no deja de ser una versión temprana de la tercera ley del movimiento, que establece que para cada acción hay una reacción igual y opuesta[13].

Breve historia de la mecánica

Los primeros en reflexionar seriamente sobre la naturaleza fueron los antiguos griegos. Sin embargo, siguiendo las opiniones aristotélicas, la lógica era más importante que el experimento. Dado que es lógico que los cuerpos más pesados caigan más rápido al suelo, necesariamente es así. Por ejemplo, un objeto que tiene el doble de masa que otro llegará al suelo en la mitad de tiempo. Esta percepción errónea (como muchas otras) se mantuvo durante muchos siglos.
La revolución científica moderna comenzó en la segunda mitad del siglo XVI. Las primeras grietas importantes en el «statu quo» aristotélico se produjeron con Nicolaus Copernucus, que cambió la visión geocéntrica de Aristo al situar el sol en el «centro». Sus ideas fueron publicadas en 1543.
Instrumentos de las revoluciones: El telescopio de Galileo (en el museo de historia de la ciencia de Florencia). El descubrimiento de cráteres en la Luna y de las cuatro grandes lunas de Júpiter demostró que los cielos no son perfectos y que también están sujetos a la ley natural.
Más tarde, Galileo, que es el precursor de la física experimental y la astronomía, comenzó a experimentar y a realizar observaciones astronómicas. Comprobó que los cielos no son tan perfectos como se creía (por ejemplo, al observar los cráteres de la Luna o las otras lunas que orbitan alrededor de Júpiter) y también pudo cuantificar por primera vez resultados mecánicos sencillos, como que la velocidad de una bola que rueda por una pendiente aumenta en proporción a la raíz cuadrada del tiempo o que objetos de masas diferentes caen a la misma velocidad.

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La mecánica (en griego: μηχανική) es el área de la física que se ocupa de los movimientos de los objetos físicos, más concretamente de las relaciones entre la fuerza, la materia y el movimiento[1] Las fuerzas aplicadas a los objetos dan lugar a desplazamientos, o cambios de posición de un objeto con respecto a su entorno.
Esta rama de la física tiene sus orígenes en la antigua Grecia, con los escritos de Aristóteles y Arquímedes[2][3][4] (véase Historia de la mecánica clásica y Cronología de la mecánica clásica). A principios de la Edad Moderna, científicos como Galileo, Kepler y Newton sentaron las bases de lo que hoy se conoce como mecánica clásica.
En la Edad Media, las teorías de Aristóteles fueron criticadas y modificadas por varias figuras, empezando por Juan Filopón en el siglo VI. Un problema central fue el del movimiento de los proyectiles, que fue discutido por Hiparco y Filopón.
Sobre la cuestión de un cuerpo sometido a una fuerza constante (uniforme), el erudito judeo-árabe del siglo XII Hibat Allah Abu’l-Barakat al-Baghdaadi (nacido Nathanel, iraquí, de Bagdad) afirmó que una fuerza constante imparte una aceleración constante. Según Shlomo Pines, la teoría del movimiento de al-Baghdaadi era «la negación más antigua de la ley dinámica fundamental de Aristóteles [a saber, que una fuerza constante produce un movimiento uniforme], [y es, por tanto, una] anticipación de forma vaga de la ley fundamental de la mecánica clásica [a saber, que una fuerza aplicada de forma continua produce una aceleración]»[12] En el mismo siglo, Ibn Bajjah propuso que para cada fuerza hay siempre una fuerza de reacción. Aunque no especificó que estas fuerzas fueran iguales, no deja de ser una versión temprana de la tercera ley del movimiento, que establece que para cada acción hay una reacción igual y opuesta[13].

Qué es la mecánica en la ingeniería

La mecánica (en griego: μηχανική) es el área de la física que se ocupa de los movimientos de los objetos físicos, más concretamente de las relaciones entre la fuerza, la materia y el movimiento[1] Las fuerzas aplicadas a los objetos dan lugar a desplazamientos, o cambios de posición de un objeto respecto a su entorno.
Esta rama de la física tiene sus orígenes en la antigua Grecia, con los escritos de Aristóteles y Arquímedes[2][3][4] (véase Historia de la mecánica clásica y Cronología de la mecánica clásica). A principios de la Edad Moderna, científicos como Galileo, Kepler y Newton sentaron las bases de lo que hoy se conoce como mecánica clásica.
En la Edad Media, las teorías de Aristóteles fueron criticadas y modificadas por varias figuras, empezando por Juan Filopón en el siglo VI. Un problema central fue el del movimiento de los proyectiles, que fue discutido por Hiparco y Filopón.
Sobre la cuestión de un cuerpo sometido a una fuerza constante (uniforme), el erudito judeo-árabe del siglo XII Hibat Allah Abu’l-Barakat al-Baghdaadi (nacido Nathanel, iraquí, de Bagdad) afirmó que una fuerza constante imparte una aceleración constante. Según Shlomo Pines, la teoría del movimiento de al-Baghdaadi era «la negación más antigua de la ley dinámica fundamental de Aristóteles [a saber, que una fuerza constante produce un movimiento uniforme], [y es, por tanto, una] anticipación de forma vaga de la ley fundamental de la mecánica clásica [a saber, que una fuerza aplicada de forma continua produce una aceleración]»[12] En el mismo siglo, Ibn Bajjah propuso que para cada fuerza hay siempre una fuerza de reacción. Aunque no especificó que estas fuerzas fueran iguales, no deja de ser una versión temprana de la tercera ley del movimiento, que establece que para cada acción hay una reacción igual y opuesta[13].

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