El último tren a auschwitz

El último tren a auschwitz

En la oscuridad

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El expreso de von ryan

Los trenes del Holocausto eran transportes ferroviarios gestionados por el sistema ferroviario nacional Deutsche Reichsbahn bajo el control de la Alemania nazi y sus aliados, con el fin de deportar por la fuerza a los judíos, así como a otras víctimas del Holocausto, a los campos de concentración, de trabajos forzados y de exterminio nazis[1][2].
El exterminio de las personas objeto de la «Solución Final» dependía de dos factores: la capacidad de los campos de exterminio para gasear a las víctimas y deshacerse rápidamente de sus cuerpos, así como la capacidad de los ferrocarriles para transportar a las víctimas desde los guetos nazis hasta los campos de exterminio. Las cifras más modernas y precisas sobre la magnitud de la «Solución Final» siguen basándose en parte en los registros de transporte de los ferrocarriles alemanes[3][4].
La primera deportación masiva de judíos de la Alemania nazi, la Polenaktion, tuvo lugar en octubre de 1938. Fue el desalojo forzoso de los judíos alemanes con ciudadanía polaca impulsado por la Noche de los Cristales. Aproximadamente 30.000 judíos fueron reunidos y enviados por ferrocarril a campos de refugiados[5].

El pianista

La película describe el destino de algunos de los últimos judíos que quedaban en Berlín, que en abril de 1943 fueron detenidos en la estación de Berlín-Grunewald y enviados al campo de concentración nazi de Auschwitz. La película destaca tanto por su proximidad como por el realismo descarnado con el que aparece la brutalidad de un transporte al campo de concentración de Auschwitz.
Der letze Zug se rodó en Alemania y en la República Checa y entró en producción en mayo de 2005 con un presupuesto de 2,7 millones de euros. Durante el rodaje, el director Joseph Vilsmaier se cayó de una grúa y sufrió lesiones permanentes, aunque leves. La producción se detuvo durante dos semanas mientras estaba hospitalizado. El rodaje se reanudó cuando Vilsmaier se recuperó, pero su esposa, la actriz Dana Vávrová, se encargó de la dirección mientras Vilsmaier supervisaba.
La película se estrenó el 20 de mayo de 2006 en el 40º Festival Internacional de Cine de Hof. Se estrenó ampliamente en los cines de Alemania por The Central Cinema Company el 9 de noviembre de 2006, en el 68º aniversario de la Kristallnacht.
Eddie Cockrell, de Variety, declaró que tenía «valores de producción erráticos y caracterizaciones unidimensionales» y que está «destinada a festivales especializados y a cableros poco exigentes, con un sólido uso auxiliar en las aulas»[2].

La lista de schindler

En las décadas inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, los Ferrocarriles Nacionales Franceses (SNCF) fueron celebrados por sus actos de heroísmo en tiempos de guerra. Sin embargo, recientes debates y litigios han revelado las formas en que la SNCF trabajó como cómplice del Tercer Reich y fue activamente cómplice de la deportación de 75.000 judíos y otros civiles a campos de exterminio. Sarah Federman profundiza en los papeles interconectados -perpetrador, víctima y héroe- que la empresa asumió durante los angustiosos años del Holocausto.
Basado en la historia y en la jurisprudencia, El último tren a Auschwitz recorre el camino de la SNCF hacia la rendición de cuentas en Francia y en Estados Unidos, culminando con un acuerdo multimillonario pagado por el gobierno francés en nombre de los ferrocarriles. Los conmovedores e informativos testimonios de los supervivientes ponen de manifiesto los efectos a largo plazo del impacto del ferrocarril en las personas, lo que ha llevado a la empresa a enmendar sus errores. En una época en la que a las empresas se les conceden cada vez más los mismos derechos que a las personas, el detallado relato de Federman demuestra la obligación que tienen las empresas de expiar la ayuda e instigación a los gobiernos en la comisión de atrocidades. Este volumen pone de relieve la necesidad de la integridad empresarial y será una lectura esencial para quienes están llamados a participar en la difícil tarea de responder a los daños del pasado.

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