Modelo abc de las actitudes

Definición del modelo abc de actitudes

Este modelo nos ayuda a definir las actitudes y a deconstruirlas para ver lo que ocurre bajo la superficie. A veces, el afecto influye más en el comportamiento que la cognición (cuando hacemos compras impulsivas, por ejemplo). Otras veces, la cognición se impone (como cuando queremos algo pero decidimos no comprarlo ahora porque es demasiado caro).
El modelo ABC de la actitud puede ser utilizado por los vendedores para averiguar por qué alguien querría comprar un producto (¡y empaquetarlo mejor!), así como por los psicólogos para ayudar a las personas a autorreflexionar sobre sus propios comportamientos.
El modelo surgió del Programa de Comunicación y Actitud de la Universidad de Yale en los años 50 y 60[1]. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este modelo ha caído en desgracia en las últimas décadas, tal y como se comenta en nuestra sección de “críticas” más adelante en este artículo.
El componente afectivo de la actitud se refiere a cómo nos sentimos sobre algo. Suele ser nuestra reacción inicial, y puede ser positiva o negativa, como una reacción basada en el miedo o en la emoción.
Nuestras respuestas afectivas pueden estar impulsadas por recuerdos o experiencias muy arraigadas que conforman nuestros sentimientos sobre las cosas. Por ejemplo, nuestras experiencias pasadas negativas con ciertos animales pueden influir en nuestros sentimientos actuales hacia ellos.

Quién creó el modelo abc de actitudes

Este modelo nos ayuda a definir las actitudes y a deconstruirlas para ver lo que ocurre bajo la superficie. A veces, el afecto influye más en el comportamiento que la cognición (cuando hacemos compras impulsivas, por ejemplo). Otras veces, la cognición se impone (como cuando queremos algo pero decidimos no comprarlo ahora porque es demasiado caro).
El modelo ABC de la actitud puede ser utilizado por los vendedores para averiguar por qué alguien querría comprar un producto (¡y empaquetarlo mejor!), así como por los psicólogos para ayudar a las personas a autorreflexionar sobre sus propios comportamientos.
El modelo surgió del Programa de Comunicación y Actitud de la Universidad de Yale en los años 50 y 60[1]. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este modelo ha caído en desgracia en las últimas décadas, tal y como se comenta en nuestra sección de “críticas” más adelante en este artículo.
El componente afectivo de la actitud se refiere a cómo nos sentimos sobre algo. Suele ser nuestra reacción inicial, y puede ser positiva o negativa, como una reacción basada en el miedo o en la emoción.
Nuestras respuestas afectivas pueden estar impulsadas por recuerdos o experiencias muy arraigadas que conforman nuestros sentimientos sobre las cosas. Por ejemplo, nuestras experiencias pasadas negativas con ciertos animales pueden influir en nuestros sentimientos actuales hacia ellos.

Ejemplos del modelo abc de actitudes

Este modelo nos ayuda a definir las actitudes y a deconstruirlas para ver lo que ocurre bajo la superficie. A veces, el afecto influye más en el comportamiento que la cognición (cuando hacemos compras impulsivas, por ejemplo). Otras veces, la cognición se impone (como cuando queremos algo pero decidimos no comprarlo ahora porque es demasiado caro).
El modelo ABC de la actitud puede ser utilizado por los vendedores para averiguar por qué alguien querría comprar un producto (¡y empaquetarlo mejor!), así como por los psicólogos para ayudar a las personas a autorreflexionar sobre sus propios comportamientos.
El modelo surgió del Programa de Comunicación y Actitud de la Universidad de Yale en los años 50 y 60[1]. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este modelo ha caído en desgracia en las últimas décadas, tal y como se comenta en nuestra sección de “críticas” más adelante en este artículo.
El componente afectivo de la actitud se refiere a cómo nos sentimos sobre algo. Suele ser nuestra reacción inicial, y puede ser positiva o negativa, como una reacción basada en el miedo o en la emoción.
Nuestras respuestas afectivas pueden estar impulsadas por recuerdos o experiencias muy arraigadas que conforman nuestros sentimientos sobre las cosas. Por ejemplo, nuestras experiencias pasadas negativas con ciertos animales pueden influir en nuestros sentimientos actuales hacia ellos.

Modelo abc de psicología de las actitudes

Este modelo nos ayuda a definir las actitudes y a deconstruirlas para ver lo que ocurre bajo la superficie. A veces, el afecto influye más en el comportamiento que la cognición (cuando hacemos compras impulsivas, por ejemplo). Otras veces, la cognición se impone (como cuando queremos algo pero decidimos no comprarlo ahora porque es demasiado caro).
El modelo ABC de la actitud puede ser utilizado por los vendedores para averiguar por qué alguien querría comprar un producto (¡y empaquetarlo mejor!), así como por los psicólogos para ayudar a las personas a autorreflexionar sobre sus propios comportamientos.
El modelo surgió del Programa de Comunicación y Actitud de la Universidad de Yale en los años 50 y 60[1]. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este modelo ha caído en desgracia en las últimas décadas, tal y como se comenta en nuestra sección de “críticas” más adelante en este artículo.
El componente afectivo de la actitud se refiere a cómo nos sentimos sobre algo. Suele ser nuestra reacción inicial, y puede ser positiva o negativa, como una reacción basada en el miedo o en la emoción.
Nuestras respuestas afectivas pueden estar impulsadas por recuerdos o experiencias muy arraigadas que conforman nuestros sentimientos sobre las cosas. Por ejemplo, nuestras experiencias pasadas negativas con ciertos animales pueden influir en nuestros sentimientos actuales hacia ellos.

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