Como fortalecer los valores democráticos en nuestra sociedad

Sugerencias para mejorar la democracia

Los diez ejemplos de este artículo se recogieron en el taller “The Next Era Augmenting Democracy”, celebrado en Noruega. A mediados de septiembre, el taller examinó proyectos o iniciativas interesantes en el ámbito de la democracia y la participación.
En febrero de 2015, un grupo de estudiantes de Maastricht puso en marcha The Refugee Project Maastricht con el objetivo de tender puentes entre los nuevos inmigrantes procedentes de zonas de guerra, los estudiantes y los residentes locales. El proyecto pretende unir a los residentes de Maastricht y a los solicitantes de asilo para crear un espacio en el que la gente pueda reunirse, hacer amigos y conocer las formas de pensar y las creencias de los demás.
El proyecto trata de evitar el uso de la palabra “ayuda”, porque los organizadores creen que esto profundiza la brecha entre los solicitantes de asilo y los habitantes de la ciudad. El enfoque se basa en la creación de un entendimiento común y la solidaridad, así como en el aprendizaje de diferentes culturas. En la práctica, las actividades incluyen el aprendizaje de idiomas, deportes y eventos musicales.
Hacer nuevos conocidos y amigos no es suficiente para mejorar la situación de los solicitantes de asilo, pero es una parte importante del conjunto, según los responsables del proyecto. Disipar los prejuicios de ambas partes es esencial para lograr una coexistencia armoniosa. Los responsables del proyecto se esfuerzan por conseguir que el vocabulario, el comportamiento y las actitudes locales cambien en una dirección en la que los solicitantes de asilo sean vistos como seres humanos iguales con los que se puede vivir una buena vida como parte de la misma comunidad o sociedad.

¿qué puedes aportar para fortalecer nuestra cultura democrática?

Strong Democracy: Participatory Politics for a New Age, de Benjamin R. Barber, fue publicado por University of California Press en 1984 y reeditado en una edición de vigésimo aniversario en 2004. El libro, un clásico de la teoría democrática, sostiene que la democracia representativa o “delgada” está arraigada en una perspectiva individualista de “derechos” que disminuye el papel de los ciudadanos en la gobernanza democrática. La obra ofrece una crítica teórica de la democracia representativa o liberal y un fundamento para la política participativa. El último capítulo dilucida las formas prácticas de aplicar la teoría de la democracia fuerte en las grandes sociedades industriales.
La democracia fuerte también se analiza en The Local Politics of Global Sustainability, de Herman Daly, Thomas Prugh y Robert Costanza (2000), y se define como “la política entendida como la creación de una visión que puede responder y cambiar con el mundo cambiante”[1] Los autores describen así la democracia fuerte:
En una democracia fuerte, el pueblo -los ciudadanos- se gobierna a sí mismo en la mayor medida posible, en lugar de delegar su poder y responsabilidad en representantes que actúan en su nombre. La democracia fuerte no significa que la política sea una forma de vida, un trabajo, un juego y una afición que lo consuma todo, como ocurre con muchos políticos profesionales. Pero sí significa la política (la ciudadanía) como una forma de vida: un elemento esperado de la propia vida. Es un papel destacado y natural, como el de “padre” o “vecino”[2].

5 formas de mejorar nuestra democracia

Para explicar la importancia de la democracia hay que responder a algunas preguntas fundamentales: ¿Qué se entiende exactamente cuando se dice “democracia”? ¿Por qué se supone que la democracia debe ser la forma de gobierno preferida en el mundo? ¿Cómo se compara con otros modelos de organización política? ¿Y por qué está tan extendida la percepción de que la democracia está amenazada?
Al hablar de la importancia de la democracia es importante definirla con precisión. La democracia es la soberanía popular: en palabras de Abraham Lincoln, “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Su esencia es el concepto de que la población elige un gobierno a través de elecciones regulares, libres y justas.
En Europa y en el mundo anglosajón se suele asumir que la democracia adopta naturalmente la forma de la democracia liberal: soberanía popular pero limitada por una constitución que garantiza las libertades individuales (como la de expresión) y los derechos (como el de un juicio justo). Lo más importante es que estas libertades esenciales no están sujetas a una votación democrática.

La importancia de la democracia

Centro de Convenciones, Bagdad Buenas tardes.    Hoy quiero hablarles brevemente sobre el papel que desempeña la sociedad civil en la construcción y el fortalecimiento de la democracia.    Todos ustedes son líderes de la sociedad civil, que participan en este esfuerzo de diversas maneras, por lo que me complace mucho poder compartir estas ideas con ustedes.
Por sociedad civil entiendo toda la gama de grupos e instituciones organizadas que son independientes del Estado, voluntarias y, al menos en cierta medida, autogeneradoras y autosuficientes. Esto incluye, por supuesto, a las organizaciones no gubernamentales como las que están en esta sala, pero también a los medios de comunicación independientes, los grupos de reflexión, las universidades y los grupos sociales y religiosos.
Para formar parte de la sociedad civil, los grupos deben cumplir también otras condiciones.    En una democracia, los grupos de la sociedad civil deben respetar la ley, los derechos de las personas y los derechos de otros grupos a expresar sus intereses y opiniones.    Parte de lo que implica la palabra “civil” es la tolerancia y la aceptación del pluralismo y la diversidad.

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