Como escuchar la musica aaron copland resumen

Qué escuchar en la música aaron copland pdf

El capítulo “Cómo escuchamos”, incluido en What to Listen for in Music, escrito por Aaron Copeland (1939), describe los tres planos diferentes que utilizamos para procesar y escuchar la música según nuestras distintas capacidades: el plano sensual, el plano expresivo y el plano puramente musical.
El plano sensual es un plano en el que escuchamos la música sin considerarla de ninguna manera específica, sino que simplemente escuchamos la música por el puro sonido musical en sí. Se describe como el poder de una nota musical capaz de cambiar la atmósfera de una habitación, demostrando que el elemento sonoro de la música es un agente poderoso y misterioso. Aunque este proceso es un elemento clave en la forma en que escuchamos la música, no constituye toda la historia.
El tercer plano, el plano puramente musical, se describe como la toma de conciencia por parte del oyente del “material musical” en sí: las melodías, los ritmos, las armonías y los tonos, así como los principios de la forma musical.
Copeland (1939) proporciona al lector una analogía con el teatro que ayuda a hacer más comprensibles estos tres planos. El plano sensual serían los actores/actrices, el vestuario, los decorados, los sonidos, los movimientos, etc. El plano expresivo se desprende de lo que ocurre realmente en el escenario y de los sentimientos invocados. El plano puramente musical incluye el argumento y el desarrollo de la trama. La división mecánica de Copeland en estos tres planos es sólo a efectos de demostración. Señala que en realidad escuchamos en los tres planos de forma inconsciente, estando “dentro y fuera” de la música al mismo tiempo.

Tres tipos de escucha en la apreciación musical

La intención: Copland nos informa sobre el tema de la música y las distintas formas en que la escuchamos. Según él, los diferentes planos en los que escuchamos son el plano sensual, el plano expresivo y el plano musical. Cada plano de escucha tiene su propia finalidad y sus ventajas, y conocerlos puede ayudarnos a enriquecer nuestra experiencia auditiva.
Ethos: Copland es compositor y, por tanto, tiene mucha experiencia en el tema de la música. Ha tenido muchas experiencias de escuchar música y de ver a otros escuchar música. Cuando explica cada uno de los planos, habla de ellos con determinación y certeza, lo que le hace más creíble y digno de confianza.
Pathos: El estilo de escritura que eligió Brady no retrata el pathos. Cualquier patetismo que sienta el lector, se forma debido a los propios recuerdos del lector. Cuando Brady habla de los diversos temas y estados de ánimo que puede tener la música, puede recordar al lector sus propias experiencias escuchando música y los sentimientos que ésta despertó en ellos.
“Supongamos que usted es afortunado y puede describir a su propia satisfacción en tantas palabras el significado exacto de su tema elegido. Pero no hay garantía de que los demás queden satisfechos. Tampoco es necesario que lo estén. Lo importante es que cada uno sienta por sí mismo la calidad expresiva específica de un tema o, del mismo modo, de toda una pieza musical. Y si es una gran obra de arte, no esperes que signifique exactamente lo mismo para ti cada vez que vuelvas a ella”.

Qué escuchar en el libro de música de aaron copland

Escribir sobre música se parece mucho a escribir sobre (digamos) pintura, en el sentido de que nuestro objetivo es (a) presentar un espectáculo y (b) compartir nuestra opinión sobre la calidad artística de ese espectáculo, en un lenguaje tan directo y concreto como podamos hacerlo.
Es comprensible que escribir sobre música no sea tan fácil como escribir sobre las artes verbales. Cualquier actuación puede gustar a un oyente y disgustar a otro. En este caso, el reto consiste en traducir los sonidos de un idioma (las notas) a los sonidos de otro (las palabras).
Cualquier análisis de los críticos musicales más famosos de este siglo tendría que incluir a críticos como George Bernard Shaw (Reino Unido), que (muchos dirían) marcó la pauta; Aaron Copland, Whitney Balliet, Leonard Bernstein y Virgil Thompson (Estados Unidos); y John Everett-Green (Canadá).
A continuación, ofrezco algunas pistas sobre cómo ayudar al lector a apreciar las complejidades de la actuación sobre la que se piensa escribir. Una vez más, me centro en (a) la preparación para escribir y (b) la redacción del artículo. Ofrezco estas sugerencias sólo como directrices, no como reglas que deban seguirse en todos los eventos musicales.

Lo que hay que escuchar en la música pdf

Aaron Copland (/ˌærən ˈkoʊplənd/; 14 de noviembre de 1900 – 2 de diciembre de 1990) fue un compositor estadounidense, profesor de composición, escritor y, más adelante en su carrera, director de orquesta de su propia música y de la de otros estadounidenses. Fue decisivo para forjar un estilo de composición claramente estadounidense, y en sus últimos años se le denominó a menudo “el decano de los compositores estadounidenses” y es más conocido por el público por las obras que escribió en las décadas de 1930 y 1940 en un estilo deliberadamente accesible que a menudo se denomina populista y que el compositor etiquetó como su estilo “vernáculo”.    Entre las obras de este estilo se encuentran los ballets Appalachian Spring, Billy the Kid y Rodeo, su Fanfare for the Common Man y la Tercera Sinfonía. Las armonías abiertas y lentamente cambiantes de muchas de sus obras son el arquetipo de lo que muchos consideran el sonido de la música americana, evocando el vasto paisaje americano y el espíritu pionero. Además de sus ballets y obras orquestales, produjo música en muchos otros géneros, como música de cámara, obras vocales, ópera y partituras cinematográficas.

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